Cómo bajar el colesterol caminando y comiendo bien

La comida chatarra llevó a Adam a un peso indeseable. Y explica cómo lo combatió

Las cosas cambiaban. Yo cambiaba. En septiembre, bajé 23 kg. En diciembre, ya eran 34. Pude dejar de tomarme la medicina para el colesterol y mi presión arterial se normalizó.

Adam W.

Waupaca, Wisconsin

  • Estados de salud
  • Pérdida de peso

Consejos de Adam

Cuando nos enteramos de que un usuario de Fitbit logra sus metas, es un placer compartir la noticia. Adam W. superó sus metas, ¡más allá de lo que creía posible! Perdió 45 kilos en un año, bajando con éxito su colesterol y presión arterial. Esta es la historia de éxito de Adam, en sus propias palabras.

"Me llamo Adam. Tengo 33 años y vivo en Fairfield, California, en el área de la bahía de San Francisco. En abril de 2013, me propuse perder 45 kilos. Así fue que lo hice.

Ya pesaba 115 kilos. Como les pasa a muchos, hubo cambios en mi vida. Me alimentaba con comida rápida y nunca tenía tiempo ni deseos de hacer ejercicio. Subí mucho de peso después de que nació mi hijo. Fue prematuro, y con dos defectos cardiacos congénitos. Pasó 10 largas semanas en el hospital antes de que pudiéramos traerlo a casa.

Mi esposa y yo teníamos que ir a diario al hospital en San Francisco, y seguido pasábamos la noche allí. Me consolaba con comida chatarra y nos la pasábamos sentados. Varios meses después, mi esposa y yo tomamos la decisión de que si él tenía que comer una dieta saludable para el corazón y hacer ejercicio regularmente (cuando fuera mayor), lo mejor sería que hiciéramos lo mismo. En abril, nos compramos unos Fitbit One y la báscula Aria.

Para empezar, fui al doctor a hacerme un examen físico. Mi colesterol estaba en 240. Mi presión en 150/120. El porcentaje de grasa corporal estaba al 50%. Empecé a hacer ejercicio. Empecé a mejorar mi dieta. Empecé a caminar 1,5 km al día. Era todo lo que podía hacer. Empecé a hacer algo que nunca antes había hecho: contar calorías. Muy pronto aprendí que necesitaba quemar más calorías que las que ingería. Me fijé una meta de 1 500 calorías y estaba quemando como 2 500.

Eso detonó todo. Perdí 7 kilos la primera semana. Me emocioné muchísimo. Pasó la segunda semana, y no bajé nada por tres semanas. Pero seguí firme en mi objetivo de perder peso. Aumenté la distancia. Comencé a caminar 4 km al día. Recuerdo lo difícil que era dar 8 000 pasos. Pero lo hice y después fue más fácil.

8 000 pasos se convirtieron en 12 000, luego en 15 000 y después en 20 000. Estaba comiendo 1 600 calorías y quemando 3 200. En vez de solo caminar, trotaba 8 km y subía corriendo 20 pisos de escaleras. El peso iba desapareciendo. Fue muy emocionante. Estaba perdiendo entre 4 y 5 kg al mes. Claro, hubo meses en los que solo perdí algunos gramos. Pero cada día que veía la cicatriz en el pecho de mi hijo, me recordaba lo importante que era esto.

A partir de agosto, cada mes participé en carreras de 5K. Recuerdo que ya había bajado 14 kilos antes de la primera y aún así sentí que me iba a morir. Terminé esa carrera en casi 34 minutos. Fue todo un logro. ¡Estaba muy emocionado! Seguí bajando de peso, pero luego, llegó la temporada de fiestas. Subí unos 4 kg. Pero seguía quemando el doble de calorías que ingería diariamente.

Tenía que fijarme en mi panel de Fitbit para ver si lograba mis objetivos diarios. No se trataba de una dieta o de un propósito de Año Nuevo. Era un cambio de vida. El peso que subí en las fiestas se fue, y seguí perdiendo aún más. En noviembre, empecé a ir con un nutriólogo. Me sorprendió saber que para mi nivel de ejercicio debería estar comiendo entre 2 100 y 2 400 calorías al día. Así que aumenté un poco la ingesta de calorías cada mes. Curiosamente, mi condición física también mejoró. Ya podía correr 10 km en una hora y subir 50 pisos de escaleras. Estaba comiendo 2 000 calorías y quemando 4 000.

Las cosas estaban cambiando. Yo estaba cambiando. En septiembre, bajé 23 kg. En diciembre, ya eran 34. Pude dejar de tomarme la medicina para el colesterol y mi presión arterial se normalizó. Mi colesterol ahora está en 165 y mi presión arterial en 115/75. Dono plaquetas cada dos meses. Mi hijo necesitó transfusiones de sangre y plaquetas para recuperarse de cada cirugía. Significó mucho estar lo suficientemente saludable para regresar el favor.

Muchas de mis caminatas fueron en una ciclopista cerca de donde vivo. En una ocasión me entrevistó un reportero de un periódico local; estaba haciendo una historia de ese lugar. Mi historia y foto aparecieron en primera plana. La gente me empezó a llamar "inspirador". Sé que al menos una docena de personas que conozco comenzaron a comer saludablemente y a ejercitarse.

Todo el tiempo me preguntan cómo lo hice. Es simple: conté calorías, empecé a comer bien (hice mi propia comida o comí cosas con el mínimo de ingredientes) e hice ejercicio a diario. El 13 de febrero logré mi meta. Perdí 45 kilos en 10 meses. Ahora peso 70 kilos y mi porcentaje de grasa corporal es de 17. Puedo correr sin problema 15 km en 90 minutos. Estoy promediando entre 30 000 y 35 000 pasos al día. Al hacer un comentario en una publicación de Fitbit en Facebook, me pidieron que compartiera mi historia. Mi Fitbit One no fue la motivación para perder peso, pero fue la razón de mantenerme enfocado en mi meta. Ver la app en mi teléfono durante el día me hizo esforzarme un poco más.

Mi plan es seguir con este estilo de vida. Voy a correr mi primera carrera de 10K en abril. Y empezaré a entrenar en marzo para mi primer medio maratón. Me he propuesto correr mi primer maratón dentro de los próximos tres años.

Mi esposa ya bajó 39 kg. Se fracturó la pierna hace unos años, por eso sólo puede dar 6 000 pasos al día. Estamos haciendo lo que nos propusimos: ser un ejemplo para nuestro hijo. Nunca va a vernos comer consumir comida chatarra. En cambio, nos verá comiendo carnes magras y muchas frutas y verduras. He hecho todo esto mientras me hago cargo de mi hijo en casa, y coordino y realizo todas su terapias y citas médicas. Él fue conmigo en su carriola en cada kilómetro recorrido. Así que ya está acostumbrado a caminatas largas.

¿Lo que hice fue sorprendente? No lo creo. Es algo que puede hacer cualquiera. No costó mucho dinero, pero sí mucho tiempo. Dejamos a un lado la televisión y las comidas altas en calorías. Pero valió mucho la pena. En verdad es algo que cualquiera puede hacer. Pero tiene que ser algo más fuerte que un "quiero". Tienes que decidirte a hacer lo que sea necesario para cambiar tu estilo de vida".

COME MÁS SANO

Todo el tiempo me preguntan cómo lo hice. Es simple: conté calorías, empecé a comer bien (hice mi propia comida o comí cosas con el mínimo de ingredientes) e hice ejercicio todos los días.

Consejos de Adam

COME MÁS SANO

Todo el tiempo me preguntan cómo lo hice. Es simple: conté calorías, empecé a comer bien (hice mi propia comida o comí cosas con el mínimo de ingredientes) e hice ejercicio todos los días.

Compra los productos de las historias